Hoy gran parte de las comunicaciones con los juzgados se realizan por vía electrónica. Esto agiliza, pero también exige control: una notificación leída tarde puede activar plazos que corren en tu contra. Contar con procurador permite un seguimiento constante de las notificaciones y del estado del procedimiento, con el objetivo de reaccionar a tiempo y mantener la coordinación con el abogado para decidir el siguiente paso.